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Ligadura de trompas frente a vasectomía. Esterilización contraceptiva

Prof. Dr. Pedro Acién

El término de esterilización se emplea para los métodos contraceptivos quirúrgicos y definitivos que se basan en la sección, corte y/o ligadura de las trompas de Fallopio (en el caso de la mujer) o de los conductos deferentes (vasectomía, en el caso del hombre).

Así que estos métodos son definitivos aunque ciertamente que en la actualidad, en muchos casos, tal esterilización podría ser reversible mediante nueva intervención y empleo de técnicas microquirúrgicas. Pero en general, hoy se recurre a fecundación in vitro, si es que después hubiese deseos de otro embarazo, porque de forma natural ya no es posible.

Las indicaciones para la ligadura de trompas pueden ser médicas o sociales. Las primeras incluyen a las motivadas por enfermedades que pudieran producirse o agravarse por un futuro embarazo, compromentiendo la vida de la madre o del feto. Y las sociales corresponden a aquellas mujeres que han completado ya su descendencia deseada y ahora solicitan la esterilización tubárica, tras la información apropiada y tras haber meditado su decisión, sabiendo que la operación debe considerarse como no reversible. No obstante, hay un 2% de mujeres que al año ya lamenta su decisión. Pues hay situaciones de riesgo de que ello ocurra y el médico debiera detectarlas porque en ellas no debe hacerse la esterilización tubárica constituyendo, a veces, verdaderas contraindicaciones. Efectivamente, las contraindicaciones para la ligadura de trompas incluyen:

  1. Pacientes mal informadas.
  2. Mujeres excesivamente jóvenes. Tiene aún por delante muchos años de vida en los que pueden cambiar las circustancias que le llevaron a solicitar una esterilización. El médico y las instituciones sanitarias deben tomar siempre en consideración la indicación médica, la edad y la paridad de la mujer.
  3. Parejas inestables.
  4. Ligaduras tubáricas en el parto o postparto. Estas son con frecuencia decisiones precipitadas y con mayor presión emocional. Además, la posible mortalidad en el recién nacido tampoco se suele tener en cuenta en esos casos. Y por otro lado, aumenta el riesgo de infección y disminuye su eficacia y seguridad. De manera que debieran evitarse.

Las técnicas para la ligadura de trompas requieren siempre anestesia general y hay que hacerlas en quirófano, bien por laparoscopia (lo más apropiado) o por laparotomía, es decir abriendo el abdomen. Hay también algunos métodos por vía vaginal poco usados, y así mismo, por vía histeroscópica (es decir, por vía vaginal a través del útero, colocando un dispositivo intratubárico, Essure®).

Los diferentes métodos de oclusión o ligadura de trompas por vía laparoscópica pueden ser electrotérmicos (unipolar, bipolar -lo más apropiado-, o termocoagulación), seccionando a continuación las trompas; o mecánicos, con clips de Hulka o Filshie o anillos de Yoon, que provocan igualmente la oclusión tubárica definitiva. Las técnicas quirúrgicas laparotómicas o abdominales incluyen la minilaparotomía suprapúbica o infraumbilical en el postparto y la laparotomía para cesárea, realizando entonces diferentes métodos de ligadura de las trompas (Pomeroy y otros), frecuentemente con sección (corte) y enterramiento de los cabos tubáricos.

Lo estandar es la laparoscopia con coagulación bipolar y corte de ambas trompas, lo que requiere quirófano, anestesia general y corto ingreso hospitalario; generalmente se puede dar alta en el mismo día. Desde ese momento hay anticoncepción definitiva, salvo que antes de la operación la mujer hubiese ovulado y quedado gestante.

La anticoncepción quirúrgica masculina o vasectomía consiste en la sección y ligadura de ambos conductos deferentes en su tramo ascendente intraescrotal. Como ocurre con la esterilización tubárica femenina es, en principio, irreversible, y como tal debe tomarse la decisión. Antes era poco frecuente su realización, pero ha alcanzado gran difusión en los últimos años en relación con los cambios socioculturales recientes, desplazando a la ligadura de trompas en la mujer. Como en ésta, es también fundamental antes de la intervención una apropiada información sobre la técnica (que puede hacerse con anestesia local y de manera prácticamente ambulatoria), su carencia de efectos secundarios sobre la actividad sexual (salvo psicológicos en algún caso), la inaparente modificación del volumen del eyaculado, su irreversibilidad como método definitivo y la ausencia de efecto contraceptivo inmediato, por lo que serán necesarios seminogramas de seguimiento (a los dos meses y mensualmente después) hasta que no haya espermatozoides en el líquido seminal del eyaculado (azoospermia). Mientras tanto, debe emplear otro método contraceptivo.

Desde el punto de vista del título dado a este tema (ligadura de trompas frente a vasectomía), naturalmente debe ser una decisión exclusiva de la pareja, pero conviene que conozca o se le recuerden algunos pros y contras. Si la indicación para esterilización en la pareja es de naturaleza médica, es decir, hay patología de riesgo para madre o feto si queda embarazada, en principio debería hacerse en el miembro de la pareja que tenga la patología (y por supuesto si es hereditaria; por ejemplo, si tiene una anomalía cromosómica el varón, pues es lógico que se haga en él), pero otros casos, por ejemplo, mujer con cardiopatía, quizá prefieran la anestesia local del varón a la general de la mujer cardiópata. La mayoría de las indicaciones son, sin embargo, sociales; y aquí (pero también en los casos de indicación médica) entre la pareja debe considerar los siguientes aspectos:

  1. Mayor facilidad y menor riesgo inmediato de la vasectomía en el varón frente a la ligadura de trompas en la mujer (anestesia local frente anestesia general), aunque deben recordar la ausencia de efecto anticonceptivo inmediato de la vasectomía.
  2. Edad y perspectivas de futuro marital de cada miembro de la pareja.
  3. Que la fertilidad de la mujer es limitada (hasta los 45 años?), mientras que el varón podría seguir siendo fértil toda la vida. Por tanto, las posibilidades u oportunidades de que tal varón precise ser fértil son mayores.

En la actualidad vemos con frecuencia casos de mujeres que tras uno o varios hijos se hicieron ligadura de trompas y ahora desean un nuevo embarazo, frecuentemente por cambio de pareja. Pero es casi más frecuente lo contrario, que consulte una mujer o ambos miembros de la pareja, porque la mujer desea quedar embarazada de su pareja actual que ya tenía practicada una vasectomía.